El 22 de abril de 2018, Chile terminó subcampeón de la Copa América Femenina que se jugó en su propio país. Ese resultado, que puede sonar a derrota, fue en realidad el momento más importante en la historia del fútbol femenino chileno: la clasificación por primera vez a un Mundial adulto. El de Francia 2019.

https://www.youtube.com/watch?v=S7YXXjl-QpE

No fue solo un resultado deportivo. Fue el momento en que miles de personas que nunca habían seguido el fútbol femenino se sentaron frente a la televisión y vieron algo que no sabían que necesitaban ver: mujeres chilenas compitiendo al más alto nivel, siendo protagonistas, representando a un país.

La Copa América de 2018 marcó un antes y un después en la cobertura mediática del deporte femenino en Chile. Por primera vez, los medios tradicionales dedicaron portadas, titulares y tiempo en pantalla a una competencia femenina no porque fuera una obligación, sino porque el país lo estaba viendo.

Sin embargo, esa atención duró poco. Según datos de UNESCO citados por Chequeado (2022), solo el 4% de la cobertura deportiva mediática está dedicada al deporte femenino. Chile no es la excepción.

Lo que ese torneo demostró es que cuando se le da visibilidad al deporte femenino, la audiencia responde. El problema nunca fue el interés del público. El problema fue que nunca se le dio la oportunidad de interesarse. CAMPO existe para no esperar al próximo hito histórico y cubrir el deporte femenino todos los días, con la misma jerarquía que siempre ha tenido el deporte masculino.

Fuente: Chequeado (2022). Mujeres y deporte: persisten desigualdades y están poco representadas en los medios de comunicación. https://chequeado.com/el-explicador/mujeres-y-deporte-persisten-desigualdades-y-estan-poco-representadas-en-los-medios-de-comunicacion/

 

 

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