José Rodríguez Elizondo alerta sobre el impacto de la crisis geopolítica global en Chile y la llegada de una “época sombría”

El abogado y doctor en ciencias sociales, añadió que los mecanismos tradicionales del ordenamiento jurídico son insuficientes hoy en día. En el marco del inicio del año académico del Instituto de Chile, el pasado 10 de junio, el Doctor en Ciencias Sociales José Rodríguez Elizondo alertó sobre el impacto de la crisis geopolítica global en Chile y la llegada de una “época sombría”, en que, los mecanismos tradicionales del ordenamiento jurídico no son suficientes. Durante su conferencia, el académico sostuvo que el sistema internacional transitó del “equilibrio del terror” de la Guerra Fría a un “terror desequilibrante”, marcado por la primacía de la geopolítica sobre el derecho internacional y la pérdida de objetivos de las superpotencias. Elizondo advirtió citando al poeta Bertolt Brecht y a los Papas Francisco y León XIV, que el mundo “vuelve a deslizarse por la cornisa de tiempos sombríos”, lo que los pontífices describieron como una tercera guerra mundial por partes. Según el sociólogo, este escenario global ya no está separado de la realidad local, ya que la fragilidad del orden internacional se derrama hacia el interior de las naciones. En el caso chileno, esto explica la irrupción del crimen organizado transnacional, el narcotráfico y una crisis de representación democrática que no puede ser resuelta únicamente con las herramientas jurídicas y policiales tradicionales. Ante esta emergencia, Rodríguez Elizondo planteó la necesidad urgente de diseñar una “arquitectura nacional de seguridad” liderada por el Jefe de Estado, que coordine de manera flexible inteligencia, tecnología y diplomacia para actualizar las capacidades del Estado. El especialista identificó a la polarización política y al deterioro del sistema educativo como las principales trabas internas para reaccionar a tiempo. En su cierre, hizo un llamado a recuperar la calidad del debate público y “cancelar la cancelación”, rescatando el diálogo respetuoso y la cultura como pilares fundamentales para proteger el desarrollo del país.