En Chile, cuando se habla de deporte, se habla de fútbol. Y cuando se habla de fútbol, se habla casi exclusivamente de los equipos masculinos de Primera División, de sus resultados, sus polémicas y sus traspasos. Todo lo demás, el básquetbol, el atletismo, el rugby, el tenis, el deporte femenino y el deporte regional, existe en los márgenes de la agenda mediática, apareciendo solo cuando hay un hito extraordinario que resulta imposible ignorar.

Los números lo confirman. Según datos de UNESCO citados por Chequeado, solo el 4% de la cobertura deportiva mediática a nivel mundial está dedicada al deporte femenino. En Chile la situación no es diferente. Y si se suman otras disciplinas que no sean fútbol masculino, el panorama es igualmente estrecho. No es que no existan deportistas destacados en otras áreas. Chile tiene tenistas, atletas, basquetbolistas y nadadores que compiten a nivel internacional con resultados notables. El problema es que los medios simplemente no los cubren con la misma constancia ni la misma jerarquía.

El problema no es solo de visibilidad, es de cultura mediática. Los medios reproducen lo que creen que el público quiere ver, y el público termina consumiendo lo que los medios le ofrecen porque no tiene otra opción. Un círculo vicioso que se retroalimenta año tras año y que solo se rompe cuando alguien decide salirse del guión y cubrir lo que nadie más se detiene a contar. No como excepción, sino como norma.

Eso es exactamente lo que CAMPO quiere hacer. Cubrir el deporte chileno en toda su diversidad, todos los días, sin esperar al próximo hito histórico para recordar que existe.

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